Lección: El intestino

El gran olvidado de la Salud.

La superficie intestinal, ocupa como mínimo 100 metros cuadrados. Esta superficie está plagada de bacterias, toxinas y productos de desecho. Es comprensible que, dado que es una gran superficie a proteger, una parte importantísima de nuestra defensa inmunitaria dependerá de cómo se encuentra nuestro intestino.

En el momento en el que se empiezan a colar sustancias tóxicas o bacterias, porque el epitelio intestinal ha perdido integridad, se produce una activación muy exagerada del sistema inmune.

Este desequilibrio intestinal está detrás de múltiples enfermedades como síndrome del intestino irritable, diabetes tipo 2, obesidad, artritis reumatoide, depresión o síndrome de fatiga crónica.

ERUCTOS, GASES, O HINCHAZÓN DESPUÉS DE COMER

Los eructos y los gases se producen por la fermentación bacteriana de los alimentos ingeridos. Si los niveles de ácido son suficientemente bajos, ciertas bacterias consiguen sobrevivir en el estómago, dando lugar a eructos después de comer.

La distensión y los gases después de la comida, podría explicarse por varios motivos. Uno de ellos es el sobrecrecimiento bacteriano en el estómago o el intestino delgado superior. Al disminuir el nivel de acidez, perdemos el mecanismo de protección básico de regulación del crecimiento bacteriano, por lo que las bacterias crecen sin control. 

Como los jugos gástricos están mermados, el tiempo de exposición de los alimentos a estas bacterias es mayor, por lo que la fermentación aumenta.

Para evitarlo:

  • haz como máximo 3 comidas al día y no piques entre horas
  • evita beber liquidos durante la comida
  • Disminuye el consumo de azúcar y otros carbohidratos refinados como el pan
  • consume alimentos que estimulen la producción de jugos gástricos (zumo de limón, apio, hojas verdes, jengibre, infusiones como el boldo)

Un estómago sano tiene un pH de entre 1 y 3, cuando se eleva, empieza a aparecer una serie de situaciones que afectan negativamente a nuestra salud digestiva.

Sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado

El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado SIBO es un síndrome heterogéneo producido por un número excesivo y/o una alteración en el tipo de bacterias presentes en el intestino delgado.

Los síntomas gastrointestinales que puede producir son diversos e inespecíficos; distensión, flatulencia, dolor abdominal, diarrea, dispepsia o pérdida de peso.

Lo que hace tan particular este síndrome es que, a diferencia del intestino grueso, en el intetino delgado no debe haber gran número de bacterias.
Las pocas bacterias que se alojan en el intestino delgado, se encuentran allí desde nuestro nacimiento, viviendo en simbiosis con nuestro intestino.

El problema viene cuando estas bacterias crecen en exceso.

Para mantener un buen ecosistema de microorganismos a lo largo del tubo digetivo y evitar de este modo un sobre crecimiento bacteriano, el cuerpo humano utiliza mecanismos antibióticos como el ácido clorhídrico del estómago, la producción de bilis y enzimas digestivas, cambios en el pH, la oxigenación del intestino,.

Cuadro clínico:

  • Hinchazón abdominal
  • Flatulencias
  • Esteatorrea (exceso de grasa en las heces)
  • Diarrea
  • Malestar digestivo
  • Pérdida de peso
  • Síndrome de mala absorción de micronutrientes

Abordaje del SIBO:

  • Evitar entinutrientes que boicoteen la función digestiva
  • Disminuir el consumo de alimentos ricos en FODMAP (carbohidratos de cadena corta que se absorben mal en el intestino)
  • Incorporar alimentos antimicrobianos naturales: orégano, tomillo, aceite de coco,…
  • Recuperar la acidez del estómago
  • Recuperar la función de la bilis y del páncreas mediante complementos nutricionales a base de enzimas digestivas.

Estreñimiento, gases y Bilis

El cuerpo humano de un adulto está formado por el mismo número de células que de bacterias residentes en su intestino. Más del 70% de estas bacterias se encuentran en el colon, cumpliendo funciones vitales para la salud humana.

La mayor parte de las bacterias del colon son anaeróbicas y participan en la digestión a través del proceso de fermentación, principalmente de la fibra fermentable; pectinas, mucílagos, fructanos, almidón resistente y polifenoles, presentes en la fruta, hortalizas y tubérculos.

A partir de la fibra, las bacterias producen ácidos grasos de cadena corta AGCC, esenciales para una gran cantidad de funciones como, por ejemplo el mantenimiento de la salud del colon y el optimo funcionamiento del sistema inmune.

Del proceso de fermentación de la fibra en el intestino grueso, además de dar como resultado los importantísimos AGCC, también se forma una cierta cantidad de gas, sobre todo CO2, hidrógeno H2, y metano CH4, que constituyen una gran parte de los gases que expulsa diariamente una persona.
Otros gases como el nitrógeno N2, el oxígeno O2 o el sulfuro de hidrógeno H2S.

Los procesos de fermentaciones en el colon son sanos y necesarios.

El gas metano es incoloro e inoloro. Se asocia una mayor presencia de gas metano en las personas con estreñimiento.

La bilis es una sustancia amarilla producida por el hígado y almacenada por la vesícula biliar que se libera en el duodeno durante la digestión.
Cumple funciones antimicrobianas y digestivas, emulsionando las grasas para que puedan ser digeridas.

La mayor parte de los ácidos biliares son reabsorbidos al final del intestino delgado, aunque una pequeña parte es liberada al colon. Allí, ejerce un efecto inhibidor de la formación del metano y acelerador del tránsito intestinal.

Es clave tener un pH suficientemente ácido en el estómago, puesto que la liberación de HCL (ácido clorhídrico) tiene un efecto estimulador de la producción de bilis.

Existen hábitos sencillos que tradicionalmente se han utilizado para estimular la función digestiva:

🌿 hojas verdes amargas; cardo mariano, raíz de genciana, manzanilla amarga, las partes verdes de la remolacha, rúcula, canónigos,

🌿 alcachofa

🌿 limón

🌿 jengibre

🌿 cúrcuma

Además:

✔ comer con calma

✔ no prescindir de grasas saludables en tu dieta,

✔ masticar correctamente

✔ evitar picar continuamente

✔ realizar algo de actividad física

puede favorecer enormemente la función digestiva.

Disbiosis intestinal

La microbiota intestinal es la colección de microbios que residen en el tracto gastrointestinal. Se compone de más de 1000 especies diferentes que aporta 3,3 millones de genes microbianos únicos en el tracto gastrointestinal de los humanos.

Este concepto nos aleja del paradigma pasteuriano donde prevalecía la idea de los microbios como potencialmente patológicos, para abrirnos a la visión de la salud en la que el equiibrio ecologico juega un papel clave.

Se han estudiado diferentes mecanismos implicados en el mantenimiento o alteración de este ecosistema. Desde la genética, pasando por la herencia por contacto directo con la flora vaginal de la madre durante el parto, la lactancia, el uso excesivo de antibióticos y la alimentación. Por ejemplo, los bebés nacidos por vía vaginal adquieren la flora vaginal de la madre, mientras que los nacidos por cesárea presentan niveles aumentados de bacterias cutáneas como Staphylococcus spp.

En los últimos años se ha investigado la relación entre la microbiota intestinal, el sistema inmunitario y la inflamación con enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2, las patologías cardiovasculares, las enfermedades neurodegenerativas o el cáncer.

La alimentación es uno de los puntos más importantes en el control del equilibrio ecológico.

Permeabilidad intestinal

Un intestino permeable se produce cuando los enterocitos o las proteínas que los unen, están dañados. Cuando esto sucede, aumenta la probabilidad de que algunos de los contenidos del lumen intestinal puedan filtrarse en el torrente sanguíneo o en el sistema linfático. Lo que se escapa no son grandes trozos de comida sino una combinación de; parásitos, huevos, proteínas mal digeridas de forma incompleta, bacterias o fragmentos bacterianos, sustancias tóxicas, productos de desecho que normalmente se excretarían.

El cuerpo reacciona activando el sistema inmune como protección a los “nuevos invasores”.
La respuesta es tan importante que, si es mantenida en el tiempo, el cuerpo puede acabar cometiendo errores y atacar incluso a células propias.

En el momento en el que se empiezan a “colar” sustancias tóxicas o bacterias, porque el epitelio intestinal ha perdido su integridad, se produce una activación inmunitaria desmedida, que acarrea una inflamación de todo el organismo.

Esta inflamación puede afectar no sólo al intestino en sí, sino también a otros órganos y tejidos como el sistema esquelético, el páncreas, el riñón, el hígado y el cerebro. 

· Factores a evitar:

Alimentación basada en productos industriales

Medicamentos que destruyan nuestra flora intestinal; antibióticos, antiinflamatorios, antiácidos y anticonceptivos.

El trigo, que puede ser uno de los factores más nocivos para nuestra salud intestinal.

Estrés o diferentes desequilibrios hormonales

· Factores a implementar:

Dietas ricas en alimentos reales

Retirar las toxinas (aditivos, conservantes etc) de tu dieta

Maximizar la capacidad digestiva comiendo con hambre y dejando espacio entre comidas. Cenas muy tempranas.

Comer fibras fermentables (verduras, legumbres, semillas, frutas)

Ingerir alimentos fermentados como el miso, kéfir, chucrut, kimchi etc., y tomar un probiótico de calidad (puedes consultarme)

Desparasitarte.

Abrir chat
1
¿Necesitas ayuda?
El Jardín de Lydia
Hola.
Estaré encantada de ayudarte por Whatsapp.